"Estamos reafirmando una masculinidad incapaz de sentir empatía"

Autor: Ricardo Quiroga

El amor romántico y la belleza femenina se interiorizan desde la visión de los hombres, lo mismo que el trabajo no remunerado y la “falacia” del instinto maternal, argumenta la investigadora feminista Raquel Ramírez; aborda el engaño de la supuesta decisión sobre el cuerpo en páginas como Only Fans.

“No por nada el amor romántico es uno de los temas nodales dentro del análisis feminista”, expresa la investigadora, comunicadora y activista feminista Raquel Ramírez Salgado, doctora en Comunicación por la UNAM y fundadora de la Escuela Feminista de Comunicación.

Conversa con este diario para la tercera entrega de la serie Hablemos de masculinidades, en cuyo texto precedente (publicado el 20 de abril) se esboza la fantasía social del amor, sobre todo en los varones, y a partir de ella, el condicionamiento de los roles de género que, a grandísimos rasgos, desemboca en la subordinación de la mujer y las violencias de género.

La irrupción del capitalismo dio paso a la configuración de la sociedad moderna desde la hegemonía burguesa, añade la entrevistada. El matrimonio burgués perpetuó las ideas misóginas heredadas de esquemas sociales de antaño, incluyendo el confinamiento de las mujeres al espacio doméstico para que estas pudieran reproducir y cuidar sin aspavientos a los herederos hombres del patrimonio burgués. El modelo se reprodujo en la clase trabajadora: también las mujeres debían confinarse al espacio doméstico para reproducir y cuidar de la fuerza de trabajo que el sistema capitalista requiere para sostenerse.

“Por eso es que para el feminismo es crucial analizar el amor romántico, porque de ahí se desencadena una serie de procesos muy complejos que apuntan a la opresión de las mujeres, entendida como las dobles o triples jornadas de trabajo, el control sobre el cuerpo y la sexualidad; la creación de una serie de elementos ideológicos, como la falacia del instinto maternal, que configura a las mujeres para pensarse madres como único destino y a la renuncia de su autonomía”.

Ser deseables para los hombres

Lo anterior interiorizó en las mujeres el pensarse desde la lógica y la mirada estética masculinas, “es decir, esta exigencia de ser bellas y deseables desde la mirada de los hombres. Y ellos también son configurados de una forma muy específica que apunta a la dominación con un amor romántico donde ellas deben ser monógamas, entregarse a un solo hombre, mientras que para los hombres están aceptadas las relaciones extramaritales. Incluso al poliamor, este modelo de relación erótico-afectiva que se presenta como muy revolucionario, si le diéramos una mirada crítica feminista, nos daríamos cuenta que reafirma los privilegios de los hombres y pone en mayor vulnerabilidad a las mujeres”.

Por todo esto, desde muy pequeños, argumenta, los hombres nos pensamos con el privilegio de maltratar, castigar, disciplinar, rechazar, confundir y tener disponibles a las mujeres.

¿Libertad del cuerpo y reafirmación masculina?

Fija su postura sobre la “resignificación aparente del cuerpo”, la ilusión de libertad física de mujeres y niñas con la exposición erotizada en espacios sociodigitales como Instagram o “la explotación sexual camuflada” en plataformas como Only Fans.

“Esa aparente resignificación una vez más presenta a las mujeres como una figura deseable desde la lógica de los hombres. Es decir, nos han mostrado que los cuerpos hegemónicos también pueden ser colonizados por el placer masculino. Eso no es empoderamiento”, argumenta.

Amplía que vías como Only Fans se muestran como una oportunidad para decidir sobre el cuerpo, pero reinciden en el intercambio de capital sexual por dinero.

“Por muy libertario que nos digan que es, finalmente lo que hacemos es reafirmar los privilegios de los hombres de pagar por el cuerpo de las mujeres y de las niñas, que en nada nos ayuda y confirma la desigualdad. Paradójicamente, no veo que las cifras de violencia sexual bajen, al contrario, cada vez hay más violencia sexual y cada vez hay más plataformas donde prolifera la cosificación y explotación. Entonces, ¿qué está pasando? Pues que estamos reafirmando una masculinidad violenta, no estamos generando marcos éticos para los hombres”.

Es grave que los varones desde muy temprana edad tengan acceso a la pornografía, indica, dado que hay un fenómeno de exacerbación de los modos: cada vez más hay plataformas de contenidos gratuitos y esta competencia de captación de consumidores obliga a las industrias pornográficas a diversificar su oferta, es decir, construir narrativas cada vez más violentas.

“Los niños están expuestos a formas de representación muy crueles sobre las mujeres. Son planteamientos que tenemos que hacer para desmontar estas supuestas prácticas transgresoras que, insisto, reafirman un modelo de masculinidad incapaz de sentir empatía por las mujeres”, argumenta.

En la próxima entrega hablaremos sobre el rol de los medios y de la publicidad en la preservación de las hegemonías patriarcales y de subordinación de las mujeres.

¿Quién es Raquel Ramírez Salgado?

Es doctora en Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), diplomada en Periodismo Preventivo por la Universidad Complutense de Madrid y con una especialidad en Estudios de Inclusión, Interseccionalidad y Equidad por la Universidad Libre de Berlín. Desde 2011 es investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, en la máxima casa de estudios. Ha participado como asesora en proyectos de normativas sobre equidad de género en organismos como el Instituto Nacional de las Mujeres y el Instituto Nacional Electoral. Es fundadora de la Escuela Feminista de Comunicación.

Estamos reafirmando una masculinidad cada vez más violenta, sin marcos  éticos, reflexiona la especialista Raquel Ramírez Salgado.

Más vulnerable que el obrero

En el siglo XIX la escritora y feminista francesa Flora Tristán, refiere la doctora Raquel Ramírez Salgado, sostenía que siempre hay alguien más vulnerable que el obrero, y esta es su esposa, aquella que ejerce una especie de subsidio al sistema de producción por su trabajo no remunerado en los cuidados emocionales y físicos.

Algunos trabajos de la autora para ahondar en el tema:

  • Legitimación y promoción de la explotación sexual comercial infantil en los contenidos mediáticos. Los casos de Playboy, H para hombres y TV notas, en Estudios de género, feminismo y sexualidad, Universidad Los Andes y Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, 2013.
  • Educación para los medios y feminismo, una articulación que posibilita el empoderamiento de las mujeres, en Communication Papers: media literacy and gender studies N° 5, 2016.
  • ¿Una mujer entera no necesita media naranja? Investigación feminista sobre el amor romántico en los medios de comunicación masiva, en Lecturas críticas en investigación feminista, UNAM, Red Mexciteg, 2016.
  • Educación para los medios y feminismo: una articulación que posibilita el empoderamiento de las mujeres en Communication Papers: Vol. 4,
  • N° 8, 2015.

Fuente original: https://www.eleconomista.com.mx/arteseideas/Estamos-reafirmando-una-masculinidad-incapaz-de-sentir-empatia-20210505-0128.html

blog comments powered by Disqus